28 enero, 2009

Tu oportunidad


Intuyo lo que va a pasar...
Voy a girar mil veces,
voy a parodiarme otras muchas,
jugaré a reirme de todo.


(Y cuando tú aparezcas,
con tu insolencia proporcionada,
con tu dulzura desvergonzada,
con tu pelo suelto y tu boca feroz...).


Voy a aprender a andar sobre el agua,
respiraré esencias de mi cajón,
voy a instigarme ideas nuevas,
y jugaré a reirme de todo.


(Y cuando tú aparezcas,
con tu insolencia proporcionada,
con tu dulzura desvergonzada,
con tu pelo suelto y tu boca feroz...
Yo no estaré a tu lado).


Probaré lo que es el vértigo,
salvaré movimientos de cintura de la quiebra,
encerraré la guadaña de matar el amor...


(Y cuando tú aparezcas,
con tu insolencia proporcionada,
con tu dulzura desvergonzada,
con tu pelo suelto y tu boca feroz...
Yo no estaré a tu lado.
Entre tú y yo...).


"Escribiré sobre ti", dije, y te reiste.
Y me quedé a verte mientras tanto...luego me dijiste "Adiós".


Todo lo bueno que tengo, es tuyo.
Todo lo malo, mío.
El sólo hecho de dibujarte ahora mismo me vuelve verdad.
Esa verdad escarmentada...y viva.


(Y cuando tú aparezcas,
con tu insolencia proporcionada,
con tu dulzura desvergonzada,
con tu pelo suelto y tu boca feroz...
Yo ya estaré a tu lado.
Entre tú y yo...habrá veneno).


Volveré a vivir, a favor de tu piel, porque tú eres mi vida.
Volveré a ser aquel impaciente por regalarte promesas,
volveré a sentir lo que es un delirio sin freno...a tu lado.
¡Seré de nuevo el contrabandista de ilusiones y alegría!

05 enero, 2009

Aquel momento


Caminando iba por la acera,
cuando de repente me vino la sensación.
Y ya nunca tuve solución...
por lo que seguí por la carretera.


Durante ese rato -que fue mucho- divagué,
fui por sitios invisibles y no sabía qué pisaba.
Todo yo parecía nada, todo yo parecía fachada...
pero en realidad sólo yo sé lo que pensé.


Fueron instantes tan largos que se me fue la vida en ello.
Fueron momentos tan profundos, que todavía me acuerdo.


Recuerdo que me tropecé con la acera
pero no llegué a caerme ninguna vez,
guardaba todavía algo de lucidez
aun pensando ciegamente en tu hoguera...


Esa hoguera era tu boca. Esa boca era mi venda.


Tu boca derramaba silencios de calor por la mía.
Tu boca crujía mis latidos con cada roce.
Tu boca usurpaba mis pulmones y se quedaba con todo.
Tu boca permitía un taciturno silencio que mataba de placer.


Fueron instantes tan largos que se me fue la vida en ello.
Fueron momentos tan profundos, que todavía me acuerdo.


(¿Podrá borrar algo en este mundo ese instante?
Apuesto que no).